martes, 18 de agosto de 2009

VOLUMEN 13 (Houju confronta a Reishin)

Nota aclaratoria: El siguiente texto es una traducción al español hecha de su original en inglés. Para mayores referencias, consultar la fuente que se cita al final.

SAIUNKOKU 13
Houju confronta a Reishin
(Fragmento de diálogo)
Posteado por Charmian
Traducido por Violet Raven

En la oficina del Ministro de Asuntos Civiles, se escuchaba el sonido de un abanico ondeando. Reishin era el único en el cuarto. Había tanto silencio que incluso el sonido de su abanico era audible. Por órdenes de You Shuu, los oficiales de los ministerios ya no hacían intentos discutir con Reishin. Todos los días, Reishin simplemente se sentaba en un cuarto vacío, a donde nadie entraba, ni se hacía ningún trabajo. Sin embargo, este día fue un poco diferente.

“¡Quítense del camino! ¿Acaso necesito un insignificante permiso o algo?”

Dándose cuenta de que la voz furiosa de afuera era la de su amigo, Reishin volteó hacia la puerta.

“¡Oye, Reishin!”

Como lo esperaba, la persona que se quitó de encima a los guardias e irrumpió en la oficina del ministerio, con fuertes pasos, era Kou Kijin.

Kijin avanzó energéticamente hacia Reishin y lo tomó por el hombro a través de su escritorio.

“¡¿Qué diablos estás haciendo imbécil?!”

Reishin levantó las cejas irritado.

“Suéltame.”
“No estás haciendo nada respecto al secretario Li –no estás trabajando, y le estás dejando todas las decisiones a You Shuu. A éste paso, no sólo tu posición y la de Li Kouyuu estarán en peligro, ¡sino incluso la posición de Yuushun como Primer Ministro empeorará! ¡No puede ser que no lo sepas!”

Reishin, aún con las cejas levantadas, sin decir una palabra, tomó el brazo de Houju y, a la fuerza, liberó su hombro del agarre.

“¿Y qué?”

Detrás de su máscara, Kijin no supo qué decir.

“¿Y qué?”

“Tú… tú sabes lo que pasará-“
¿Aún cuando lo sabía, no hizo nada? Él no intentó ayudar al secretario Li, y estaba ignorando todo su trabajo. Y lejos de ayudar a Yuushun, lo estaba orillando a una situación aún más difícil.

“¡Tú… tú sabes lo mucho que nos ha ayudado Yuushun!”

Houju, así como Reishin, siempre fueron la excepción. En el momento del examen, cuando ellos vinieron a Kiyou y conocieron a Yuushun, por primera vez conocieron a alguien a quien podían llamar amigo. Sin importar las cosas estúpidas o lamentables que hicieran, Yuushun los aceptaba con una sonrisa, aunque a veces realmente se enojaba.

De no haber conocido a Yuushun, Houju y Reishin tampoco se hubieran vuelto amigos.

Aún cuando él pudiera ayudar a Yuushun, quien le gustaba tanto, con una sola acción…

“¡Te he juzgado mal, Reishin! ¿Por qué te quedaste como Ministro hasta ahora?”

“¡Houju, no deberías!”

El secretario Kei, quien había llegado siguiéndolo, se aferró desesperado a Kijin, quien iba a golpear a Reishin, y lo detuvo.

“¡Deténganse! ¡El Gyoshidai los está vigilando!”

“¡Guh-¡”

Escuchando el grito de su ayudante, Kijin detuvo su puño justo antes de que éste pudiera conectar. Fijó su mirada en los duros y helados ojos de Reishin. Kijin se dio cuenta de que era inútil. Cuando los ojos de Reishin estaban así, nadie podía conmoverlos. De pronto, un gracioso suspiro se escuchó en la habitación.

“… Oh, vaya, pensé que aquí había una conmoción… pero si es el Ministro de Finanzas. ¿Nuestro ministerio les ha vuelto a ocasionar problemas? Debo disculparme, porque aunque él no esté haciendo nada, su sola presencia aquí es una molestia.”

“You Shuu-dono…”

El siempre calmado secretario Kei, alzó una ceja al ver a You Shuu, quien acababa de entrar.

“¿A qué se debe esa forma de hablar? Él es tu superior. ¡Por favor, dirígete a él con respeto!”
“Si, ésa persona sigue siendo mi superior. Eso es algo de lo que me ocuparé pronto.”
“¡You Shuu-dono!”
“Secretario Kei, desafortunadamente, yo soy del tipo de personas que, si no respetan a alguien aunque sea su superior, tampoco tienen deseos de mostrarle ni la más mínima reverencia, como ustedes ya lo saben bien.”

El secretario Kei sabía que You Shuu, anteriormente, había sido candidato a secretario del Ministerio de Asuntos Civiles.

Él era un joven poseedor de una inteligencia vivaz, que despedía un aura tal, que cualquiera volteaba a mirarlo, son sólo pasar junto a él.

Aunque era innegable que siempre había tenido una irreverente forma de hablar, nunca antes había dicho algo tan desdeñoso.

Como si You Shuu pudiera escuchar lo él que estaba pensando, volvió a suspirar.

“Secretario Kei. He renunciado a esperar algo de esa persona. Eso es todo.”

Él había dejado incluso de enojarse con él.
Kijin evitó que el secretario Kei le respondiera.

“Es tal y como dice. Vámonos Yuuri.”

“Houju…”

Kijin tomó al secretario Kei por el brazo y lo arrastró hacia fuera de la habitación. Caminaron por el corredor, y cuando llegaron a un sitio en que no había nadie alrededor, Kijin se detuvo y se quitó la máscara.

Las lágrimas formaban surcos en sus mejillas. Kijin lloraba amargamente en silencio.

“Yuuri… nosotros hicimos una promesa. Hace mucho, que siempre… Reishin también-“

Diez años antes, Yuushun se había ofrecido voluntariamente para ir a la Provincia Sa, y estaba a punto de partir.

En esos días, aceptar un nombramiento en la Provincia Sa significaba la muerte.

Pero Yuushun no moriría. Ellos esperarían el regreso de Yuushun. Definitivamente él regresaría.

Así, para cuando Yuushun regresara, ellos ascenderían de rangos. Kan Hishou, y el gobernador de la Provincia Ran, Kyou Bunchuu, también prometieron esto. De modo que, en varios lugares, cuando Yuushun volviera, tuviera a dónde ir.

Y entonces un día, una vez más, bajo las flores, sin que faltara una sola persona, ellos jugarían go y beberían juntos.

Habían estado esperando para que ese día llegara.

“Reishin, tú sólo hiciste el examen en beneficio de tu hermano, pero aunque no tengas deseos de ser promovido, al menos hasta que Yuushun vuelva, haz bien tu trabajo. ¿De acuerdo? Deberías ser capaz de hacerlo.”

Esa vez, desde luego que Reishin había aceptado.

Pese a que era fastidioso, él lo haría por Yuushun.

“De acuerdo, pero no porque tú me lo dices. Lo hago por Yuushun.”

Así, este conveniente individuo, cuando fue sonsacado por Shou Taishi, aceptó el puesto de Ministro de Asuntos Civiles.
Por esa razón, él, quien no tenía interés en los asuntos de estado, había seguido sirviendo por tanto tiempo como Ministro.

Aunque había simplificado las cosas, él había trabajado con la suficiente diligencia para evitar la vigilancia del Gyoshidai. Yuushun finalmente estaba de vuelta, y entonces todo empezó desde ese momento.

Kijin no entendía en absoluto lo que Reishin estaba pensando.

“¿Por qué?...”

“… Houju…”

El secretario Kei recordó la vez que se enteró de que Kouyuu iba a convertirse en Secretario. You Shuu fue a visitarlo inesperadamente, e inclinó profundamente su cabeza.

“Por favor, en lo adelante, cuide de Kouyuu como un compañero Secretario. Al gunas veces, si puede, por favor supervíselo. Yo ya no podré vigilar todo a su lado. El Ministro Kou de verdad es un idiota, y no hay nada qué hacer al respecto, así que por favor no cuente con él. Li Kouyuu es notablemente joven, pero es el oficial en el que tengo grandes esperanzas. Sé que hay muchas áreas en las que aún no es muy diestro como Secretario, pero aún así, creo que puede desempeñar satisfactoriamente esta gran tarea.”

Dentro de esto, no había una pizca de desinterés personal.

Anteriormente, él había sentido amor y orgullo por su discípulo favorito. Y detrás de su sarcasmo hacia el Ministro Kou, había cierto respeto.

… Inconfundiblemente, durante el último medio año, el Ministro Kou se había comportado extraño.
Enfrentándose con ésta actitud endurecida, el Secretario Li había cedido centímetro a centímetro. Parecía que gradualmente había perdido la voluntad que lo obligaba a trabajar… El Secretario Kei entendía por qué You Shuu se había dado por vencido respecto a sus dos superiores dándolos por casos perdidos.

El Secretario Kei sabía del gran orgullo que para You Shuu representaba ser un oficial. Él era uno de los pocos verdaderos nobles que quedaban. Él creía que aquellos que tenían poder debían usarlo por el beneficio de los desposeídos y de las masas. Así que para él, Kou Reishin, quien se encontraba encabezando la lista de los más poderosos, al mismo tiempo que poseía toda esa habilidad y autoridad, no tenía intención de usarla por el bien de nadie, sino que simplemente engañaba, y al final, abandonó su trabajo –y el hecho de que el Secretario Li no haya sido capaz de hacer nada, para You Shuu, era razón suficiente para disponer de ambos.

El Secretario Kei sabía que You Shuu pensaba en privado en el hecho de que los clanes Kou y Ran no compartían su amplio poder y sus recursos humanos con el país entero, sino que sólo lo usaban como un arma dentro de sus propias tierras y en la política nacional.

Él no podía decir que la opinión o las acciones de You Shuu estuvieran equivocados.

Sin importar cómo se viera, la persona que había errado en su conducta como uno de los oficiales más importantes, a quien se le había dado gran poder, no era You Shuu.
Houju ya debía estar conciente de eso. Sin embargo, probablemente era incapaz de reconocerlo. Esto no era lo que Houju hubiera esperado. Él creyó que Yuushun regresaría, y que los tras juntos continuarían viviendo casualmente sus vidas. Él siempre estuvo esperando que llegara ése día.

Sin embargo, esto ya no era posible.

Dentro de éste mecanismo enloquecido, ahora era demasiado tarde para obtener todo.

Algo cayó de la manga de Houju. Parecía ser un papel que estaba todo arrugado. Al parecer, Houju lo había estado agarrando. El Secretario Kei lo recogió. Houju no dijo nada. El Secretario Kei, leyendo su mente, cuidadosamente alisó el papel y empezó a leerlo.

El aliento se le atoró en la garganta. Ahora entendía por qué Houju había visitado a Reishin hoy, y por qué había avanzado hacia él con furia. El sello del clan Kou (amarillo), el Pato Mandarín y las Flores, estaba impreso en él, significando que esto era una orden de la familia que exigía absoluta obediencia. Quien se opusiera a ella, enfrentaría la expulsión del clan. Houju había hecho bola y tirado el documento que le ordenaba renunciar como Ministro de Finanzas y regresar inmediatamente a la Provincia Kou para observar la situación.

… Houju ya había elegido.

Hacer a un lado su casa, permanecer en la corte y volverse, hasta el final, uno de los pocos aliados de Yuushun.
Y separarse de Reishin, quien había rechazado a Yuushun.’


Fuente: http://yuzutea.net/log/2008/05/houju-confronts-reishin/

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