martes, 16 de marzo de 2010

VOLUMEN 15 Capítulo 4 (2/2)

Nota aclaratoria: El siguiente texto es una traducción al español hecha de su original en inglés. Para mayores referencias, consultar la fuente que se cita al final.

SAIUNKOKU 15
(Kuraki Tasogare no Miya)
Capítulo 4 parte 2/2
Editado por Charmian
Traducido por Violet Raven


>ANTERIOR



“…Rayos, ¿de dónde salieron ustedes?”
Shuuei y Jin estaban siendo reprendidos por el joven Riou, quien en parte descargaba su ira sobre ellos. Ellos se mostraron condescendientes con él y lo aceptaron.
En realidad, si Riou no la hubiera protegido y hubiera pasado lo peor, Shuurei, que estaba hasta abajo, podría haber muerto aplastada.
Shuurei yacía en la cama, desmayada. La habían protegido, pero al parecer, la conmoción de recibir el peso de dos hombres adultos vestidos con una armadura ligera, había hecho estragos en ella.
Una vez que se le pasó el enojo, Riou se tranquilizó.
“No quise decir ‘de dónde’… sino ‘¿cómo llegaron aquí?’”
Era imposible que la gente forzara la entrada desde el ‘exterior’ una vez que el lugar donde se encontraban estaba completamente sellado, a menos que se tratara de un mago del nivel de Uu Uu. Sin embargo, la salida del “pasaje” del Ministerio de la Cueva de los Iluminados no estaba ahí. En primer lugar, no había un círculo mágico que marcara el final de un “pasaje” en el cuarto. Además no podrían haber aparecido en el aire sobre la cama. Eso significaba que habían llegado ahí sin usar los “pasajes” del clan Hyou… Eso era imposible.
Mientras Shuuei estaba preocupado por Shuurei, que estaba durmiendo en la cama. Le respondió a Riou.
“Preguntas cómo llegamos aquí… Se lo pedimos a Uu Uu-sama, pero mi hermano Ryuuren apareció, y cuando nos dimos cuenta, habíamos sido arrojados aquí. Lo siento.”
Riou estaba algo sorprendido al escuchar ese inesperado nombre. Ran Ryuuren… de ser así, no era algo imposible que llegaran volando directamente a la casa de los Hyou sin tener que usar un círculo. Más bien, estaba más sorprendido de que Ran Ryuuren hiciera tal cosa. Él no aparecía mucho, y supuestamente debía ser un observador. Aunque Riou se había calmado, ahora sacudió violentamente su cabello azabache.
“…No, en vez de eso, ustedes nos ayudaron.”
“¿Eh?”
El cuarto estaba envuelto de una completa tranquilidad. No sólo se había vuelto más silencioso. El poder que se estaba escapando del interior de Shuurei y que había hecho añicos todas las campanas, desapareció por completo. Riou miró las espadas que portaban los dos intrusos.
-“Kanshou” y “Bakuya”. Las espadas gemelas exterminadoras de demonios. Pudo haber sido por el shock y por las dos espadas, que Shuurei se había tranquilizado. Aunque éstas estaban vacías, no podían ser engañadas. Ellas marcaban una enorme diferencia simplemente con estar ahí. Ellas habían exorcizado espléndidamente lo que sea que había estado dentro de Shuurei.
“Eso ayudó…”
Sintiendo algo en ese profundo suspiro, la expresión de Shuuei cambió.
“…¿Qué estaba pasando? ¿Era algo relacionado con Shuurei-dono?”
Riou vio las espadas gemelas. Esas espadas deberían estar en poder del emperador y de Shi Seiran.
Si, las espadas del emperador.
“…Antes te preguntaré esto. ¿Con qué propósito viniste aquí? Por lo menos ya debes estar enterado del estado de salud de esta mujer durante el viaje a la Provincia Kou, y del motivo por el que la traje al clan Hyou. Si dices una estupidez como que viniste para llevarla de vuelta por órdenes del emperador, te daré una paliza y te echaré a los calabozos del palacio. Ten cuidado con tu respuesta. Nuestro clan Hyou es el último refugio para los débiles y heridos. Sin importar de quién se trate, no perdonaremos a aquellos que invaden nuestro territorio. Cuando la traje, se volvió mi deber como integrante del clan Hyou, al menos protegerla.”
Jin miró fijamente a Riou, como si estuviera sorprendido por algo. Era como si él conociera a alguien muy parecido a él.
Shuuei tranquilamente cerró los ojos y asintió, tirando de su mentón. Responder con cuidado. Era cierto.
“…Comprendo. No vine aquí por órdenes del emperador. Fue decisión mía. No tengo órdenes de llevar a Shuurei-dono de vuelta.”
“Entonces, ¿a qué viniste?”
Él tenía la sensación de que sólo había una respuesta que evitaría que Riou lo enviara al calabozo. Shuuei tenía que dar una respuesta honesta y desnuda de todo ornamento. Una que fuera la verdad y toda la verdad. Aunque eso era algo difícil, Shuuei seguramente sería capaz de hacerlo. La única razón era que Shuuei había tenido que ir al clan Hyou, no por lo que le dijo Jyuusan-hime, Jin ni nadie. Ese probablemente también sería el único motivo que Riou aceptaría.
Eso era lo que Shuuei pensaba, y seguramente también lo que el emperador diría.
“Escuché que Shuurei-dono completó sus deberes hasta el final, y colapsó al borde de la muerte. Y también que podían ayudarla si la traían con el clan Hyou… No poddemos decir “tráiganla de regreso” o “¿cuándo va a volver?”. El emperador sabe bien, aunque no habla de ello, que Shuurei-dono está en este estado por él. Él no puede decir esto. No obstante, el emperador ahora no puede hacer nada por Shuurei, y tampoco puede moverse. Pero esa no es razón para olvidarse de ella y entregarla al clan Hyou sin mandar un mensaje. Es por eso que vine. Como el ferviente corazón del emperador. En lugar del emperador que no puede hacer nada, he venido a entregar su corazón. Sólo su corazón.
Lo que se mostraba en el rostro de Shuuei era que el emperador apoyaba a Shuurei. Él pensaba que esto era mejor que no hacer nada.
“El emperador no me dijo nada. No me dio una carta o un mensaje. Es por eso que no tengo la obligación de llevarle una respuesta o un informe, y no tengo que pedirle nada a Shuurei-dono. Sólo quiero saber cómo está y si puedo hacer algo por ella, díganmelo. Si Shuurei-dono se queda en el clan Hyou, o si se va, cuándo y por cuánto tiempo, es decisión de ella. No me opondré. Porque yo, Ran Shuuei, vine aquí por mi propia cuenta.”
Depués de tres compases de silencio, Riou asintió, luego de evaluar todas sus palabras. Estaba aliviado.
Ese era el corazón del emperador.
Riou le había dicho que respondiera con cuidado, pero esta era una respuesta impecable. Era propio de Ran Shuuei.
“Entiendo. Entonces está bien. ¿Y tú? ¿Quién eres y a qué viniste?”
Jin rió divertido mientras miraba a Riou.
“…Qué parecido, de verdad. Esa forma de interrogar, tan clara y concisa, exactamente.”
“¿Qué?”
“Shiba Jin -¿sería mejor si empiezo por eso? Aunque he rechazado ese nombre. Vine por un asunto diferente al de Shuuei. Alguien me pidió que hiciera algo. Prometo que en este momento, no soy su enemigo. Puedo actuar por mi cuenta a veces, pero sobre todo, al igual que Shuuei, si puedo ser de utilidad, háganlo.”
Los ojos de Riou se hicieron puntos. Era como si estuviera respondiendo algo oportuno, si Riou empezara a rumiar.
“…¿No crees que estás arruinándolo un poco al decir eso?”
“Bueno, es por eso que no digo ‘soy tu aliado, confía en mí’. Riou, lo único que puedo prometerte es que ahora no soy tu enemigo. Estoy preparado para ir a la cárcel si no puedo evitarlo, pero te será bastante difícil llevarme ahí. ¿No crees que sería mejor que yo anduviera merodeando por ahí donde puedas verme, y serte útil a veces y otras hacer lo que me plazca, en vez de que huya a algún lado que desconozcas y hacer lo que quiera?”
Él estaba diciendo este increíblemente ridículo razonamiento, exponiéndolo de forma metódica.
“…Oye, Ran Shuuei, si él es del clan Shiba, es uno de los tuyos. Traduce lo que está diciendo.”
Shuuei apartó los ojos. No era necesario tratar de recordar que Jin siempre había sido así.
“…No, no es necesario traducir. Lo que intenta decir es seguramente literal.”
“Um, así que aunque ha venido al clan Hyou porque alguien le pidió hacer algo, él hará lo que le plazca a veces, no es mi enemigo y si puede ser útil nos ayudará. No entiendo lo que significa.”
“Parece que lo entendiste.”
“¡¡Tú!!”
“Disculpa, Riou-kun… Él es así.”
Mientras fulminaba con la mirada a Jin, Shuuei reflexionó sobre las palabras de Jin. Pese a que Shuuei ignoraba el motivo de que Jin fuera al clan Hyou, gracias a Riou, había obtenido nueva información.
(…¿En este momento, Riou no es su enemigo?)
Sin embargo, estaba algo sorprendido de que dijera que si les era útil, les ayudaría, igual que Shuuei. Si podía cooperar con ellos, lo haría. Y eso incluía lo relacionado a Shuurei.
Aunque él hiciera cosas por su cuenta a veces, era algo significativo que pudieran contar con la ayuda de Jin, de alguna forma.
“Riou-kun, cuando Jin habla de esa forma, debes creerle. Tú no serías capaz de arrojar a Jin a un calabozo, aún cuando pienses que lo hará, es tal como él dice, hace lo que quiere. Sin embargo, te garantizo que es un hombre de palabra. Bueno, creo que más le valdrá hacer lo que le plazca de vez en cuando y ayudarnos ocasionalmente que esconderse en algún sitio desconocido para planear algo. Eso es mejor que nada.”
“¿Qué? Realmente no te preocupa nada. También hay veces que es mejor no decir nada.”
“…Pensándolo bien, si.”
Jin estaba mirando algo por el rabillo del ojo mientras intentaba contener una carcajada. Este sujeto.
Después de que Riou repasó varios planes en su interior, se volteó de nuevo hacia Jin.
“Lo sé. Aceptaré las palabras de Ran Shuuei. Es cierto, no puedo ser tu oponente… Para ser honesto, esto es mucho mejor que estar solo. El sólo hecho de tener cerca de “Kanshou” y a “Bakuya” es de mucha ayuda.”
Riou le echó un vistazo a Shuurei, que estaba detrás de él.
Ran Shuuei había dicho que lo ayudarían, y así sería.
“…No puedo asegurarlo. Pero creo que es posible que mi tía haya entrado en Kou Shuurei.”

***

Sentada en su trono, Ruka abrió los ojos.

-Una de las partes de ella que había volado, ahora había regresado de golpe. La sacerdotisa que la observaba abrió un poco los ojos. Ella era una de las pocas personas que ahora servían a Ruka. Todas las demás sacerdotisas y magos, todos los que podían usar ya fuera un poco de magia, habían sido enviados fuera. Sólo quedaba esta chica porque ‘no tenía poderes’.
“Ruka-sama, eso de ahora…”
“Algo molesto ingresó.”
“Kanshou” y “Bakuya”. Aunque estaban vacías, su sola existencia podía operar con más potencia que un hechicero poco entusiasta. Era de esperarse de un objeto forjado por una persona del clan Hyou. Podía decirse que era irónico.
“Bueno entonces… Esto es porque no esperaba que la chica viniera ahora. Por el momento, me basta con haber confirmado su cara y su condición. Es irritante, pero ahora no tengo mucho tiempo que perder con esa chica… Mi manos están atiborradas con otras cosas. Si me distraigo con algo más, será el fin.”
Ruka exhaló un viejo suspiro. Incluso parpadear la dejaba terriblemente exhausta. No obstante, los dedos que recorrían sus flecos y su cuerpo, eran los de una mujer joven, el cuerpo de una sacerdotisa de su clan. El período de tiempo para usar ese cuerpo pronto terminaría.
“…Shusui, ¿cómo está ella?”
Por un segundo, los ojos de la sacerdotisa se tiñeron de celos. Aunque podía no tener poderes, era una “Muñeca Asesina”. Shusui había huido, y entonces los poderes mágicos aparecieron en ella. Después de escapar por veinte años, había regresado, y luego escapó de prisión varias veces, y no obedecía a Ruka. Ese simple hecho era difícil de perdonar, pero lo que era más odioso era que Ruka, a quien la sacerdotisa admiraba, todavía no había matado a Shusui. Pese a lo mucho que se revelara contra ella, Ruka-sama pasaba por alto esto –la realidad de a veces informarle esto, la hacía sentir más celos que nada.
“…Escuché que sigue como siempre. Está más callada que antes, pero en este momento, probablemente el lavado de cerebro no la ha controlado por completo.”
Por un rato, Ruka se quedó callada. Era un silencio extraño.
“¿Todavía no se rinde?... Esa era ‘la prisión del tiempo’.¿Cuánto ha pasado, según el tiempo en el ‘exterior’?”
La ‘prisión del tiempo’ era un confinamiento especial sobre el cual se conjuraba un hechizo que causaba que el prisionero extraviara el sentido del tiempo. Éste difícilmente era utilizado.
“A veces ella planea escapar, por eso ahora está en el nivel más profundo. Los niveles varían, así que es difícil calcular, pero aproximadamente han pasado… en suma, alrededor de mil horas.”
“…mil horas.”
Haciendo la conversión, eso significaba que ella había resistido cerca de un año.
“Realmente, ¿ha sido cerca de un año?”
Ruka repitió esto otra vez. No demostraba especialmente mucha emoción en ello, pero se podía interpretar de esa forma. La sacerdotisa sintió la angustia brotar en su garganta, ya que el asunto de Shusui había tomado demasiado del preciado tiempo de Ruka. ¿Qué valor tenía una chica que no había mostrado ni pizca de reverencia por Ruka? Si bien, como Ruka había deseado tanto, Riou-sama había llevado a la hija de Bara-hime, ella había dicho que no tenía tiempo que perder con eso, y ya que ese silencio era una verdad inconfundible, eso era demasiado.
“Parece que tenemos unos intrusos inesperados, ¿qué hacemos?”
“Déjalos en paz. Ambos son personas normales. No hay tiempo para ocuparnos de ellos.”
“Pero, ¿qué pasa si es como la vez que el ‘Lobo Negro’-“
“Las espadas gemelas están vacías. Ellas no pueden ejecutar un movimiento para romper encantamientos o barreras. En cuanto a las artes marciales, ahora, en el clan Hyou no queda nadie que pueda enfrentarse a ellos. Esos dos están entre los mejores de la nación. Mientras no empiecen a asesinar integrantes del clan Hyou, déjalos en paz. Además, conozco a uno de ellos…”
La sacerdotisa finalmente relajó la frente. Si esa persona era alguien a quien Ruka ayudaba a veces, no era un enemigo.
En contraste con la sacerdotisa, Ruka se tomó un poco de tiempo para reflexionar acerca de los “intrusos”. Sin hacer caso de Shuuei.
(…Shiba Jin… él me echó una mano en la Bahía de los Nueve Colores, pero… ahora, esta vez, ¿a qué vino?)
En realidad, más que ser el objetivo de Shiba Jin, lo era de su ‘señor’. Aunque ocasionalmente esta persona colaboraba con Ruka en asuntos de beneficio mutuo, no eran realmente aliados. Ruka tenía sus metas, y esa persona, las suyas. Ambos lo reconocían. Y también había veces que no estaban de acuerdo.
De cualquier forma, ahora había dos razones por las que alguien vendría al clan Hyou. Una tenía que ver con Kou Shuurei –y la otra que estaba relacionada con Hyou Ruka. ¿Cuál de ellas era? Fuera cual fuera, sin duda, Ruka actualmente no tenía la libertad suficiente para aparecer por ellas. Si iban a venir, lo harían por sí solos.
Las sienes le dolían. Quizás era porque continuamente estaba usando múltiples encantamientos, y pensándolo bien, ella se percató de que en realidad, hacía mucho que venía usando no sólo magia, sino su cerebro por completo. Incluso lo encontraba nostálgico. En la actualidad había pocas personas que podían contrariar a Ruka hasta ese grado. Si, Senka había muerto. Después de eso, solo tendría que aguantar un poco más.
“No hay problema si dejo a Shusui como está. ¿Hay algún otro informa para mí?”
“…No.”
Aunque era mentira que no los hubiera, la sacerdotisa respondió eso. Si Ruka usaba su ‘ojo’ con regularidad, podía haber captado las condiciones del ‘exterior’ por sí misma, pero ahora no le sobraba el suficiente poder para hacerlo. Había algo en lo que debía concentrarse con todo su coraje, y ese era el motivo de que decidiera sacar casi a todos los magos del clan Hyou. Pese a que todos los pasajes habían sido sellados completamente, poco a poco habían llegado reportes de los templos y hechiceros. Ahora mismo, era su deber retransmitir la información del ‘exterior’, y si no lo hacía, es que se trataba de algo que Ruka no debería saber.
Era suficiente por ahora, asintió la sacerdotisa. Si, ella sólo le informaría lo que era importante. Desde hacía mucho, la carga de Ruka se había incrementado, y ella no quería importunarla informándole cosas sin importancia. Ella incluso había hecho volar una parte de ella hacia la hija de Bara-hime en uno de los escasos momentos libres que tenía. Aunque Ruka podía ejecutar varios hechizos a la vez, ahora estaba agotada por usar uno tan pequeño. Era difícil verlo.
Ella no creía necesario ahora decirle a Ruka nada que no estuviera relacionado con el trabajo del clan Hyou.
La sacerdotisa hizo una reverencia respetuosa, pero se tomó tiempo para echarle un vistazo a Ruka. Actualmente, su apariencia exterior era la de una sacerdotisa común y corriente, difícilmente comparable a la figura que tenía cuando separaba su alma. No obstante, hasta eso tenía cierto atractivo que hacía inevitable mirarla incontables veces, e incluso estar a su lado hacía que el corazón diera un ligero vuelco.
Apenas recientemente ella había podido acercarse lo suficiente para ver su rostro. Desde que Ruka había sacado a todos los magos y sacerdotisas de primer nivel, incluso alguien ‘sin poderes’ como ella podía acercarse y rendirle informes. Eso trajo una pequeña alegría a su corazón. Aunque ella sabía que Ruka estaba involucrada en algo serio, incluso pensó que no le importaría si esto se prolongaba un poco más.
“Ya veo. Puedes retirarte.”
Ante la voz de Ruka, la sacerdotisa, que había vuelto en sí, estaba nerviosa y educadamente inclinó la cabeza y se fue. Por un momento, Ruka, cansadamente recargó la cara en su mano y observó la espalda de la joven sacerdotisa que se iba.
(Ha pasado tiempo.)
Desde que una sacerdotisa la veía con esa mirada.
Temor y anhelo. Absoluta admiración y reverencia, igual a la adoración.
Por mucho, mucho tiempo, ella lo había olvidado. Habían pasado décadas. ¿Desde cuándo había dejado de sentirlo? Y con ello, ¿había dejado de mirar apropiadamente las caras de su clan, y sus corazones?
…¿Desde cuándo?
“Princesa mía.”
De repente, una vos familiar, del color del crepúsculo resonó en su interior. El corazón de Ruka dio un vuelco. Aún cuando Ruka había resuelto no volver a pensar en esa voz, en esas palabras. Las sienes le dolían. Ella sacudió la cabeza, no por el dolor, sino para borrar esa voz de su cabeza,
“Hmp… esos dos me traicionaron, no los necesito…”
Todos habían hecho a un lado al clan Hyou, y abandonaron a Ruka. Su loca familia, su retorcido clan. Uu Uu, Eiki, a quien ella había criado como su sucesora, Shusui… su hermano, todos habían cortado lazos con la familia Hyou y Ruka, y escogieron otras cosas.
Ruka era la única que quedaba.
Si todos habían huído, ¿Qué sería del clan Hyou? Había gente que sólo podía vivir dentro del clan. Sin importar lo que los demás dijeran, sin importar los retorcidos métodos, Ruka tenía que protegerlos.
Si, eso era-
Sus sienes volvieron a doler. Eso era-¿Qué?
(Este cuerpo… ya no puede ser preservado.)
De repente, ella recordó cómo la había mirado Kou Shuurei, las lágrimas rodando por sus mejillas… Kou Shuurei. Desde que ella se enteró de su existencia, la vez de los disturbios con la familia Sa, cuando tuvo oportunidad, trató de ponerle las manos encima.
Al principio sólo la había considerado como “la hija de Bara-hime”, pero en algún momento, se convirtió en Kou Shuurei.
Ella labia considerado mejor que su hermano menor, quien sólo estaba interesado en “Bara-hime”. Lo que ella le había dicho al “Lobo Negro” en la Bahía de los Nueve Colores era cierto. En verdad quería el cuerpo de esa chica, pero era cierto que la otra mitad de ella había pensado que tal vez debía hacer algo para ayudarla. Lo que ella decidió hacer cuando ella llegó al clan Hyou, fue dejarlo a su capricho, y al final, tal vez como el “Lobo Negro” temía, ella se apoderaría de su cuerpo. Sin duda, esta chica se había vuelto una de las pocas personas que podían conmover levemente el corazón de Ruka.
Su forma de vivir sólo por el bien de algo más importante que ella, protegiéndolo a pesar de que su vida se estaba desgastando, la forma en que no mostraba debilidad ante nadie, y en cambio, lo mucho que perseveraba, y cómo al final siempre estaba sola.
Ella se parecía tanto a ella.
No obstante, eso también había llegado a su fin.
“…Niña tonta.” La parte más sobresaliente de esa chica, la más digna, la más noble –la que hasta ahora, sin importar quién renegara de ella, había protegido, esa chica la había cedido sin pelear. Por ese estúpido emperador. Lo que había cedido era su orgullo. Lo que la hacía ser ella misma. Todo lo que ella había acumulado enérgicamente, la fuente de luz que hacía brillar a Kou Shuurei, era tal que había capturado la mirada de Ruka. El emperador debía amarla especialmente por eso, pero tontamente lo había aplastado con sus propias manos. Quizás sería mejor que la vida de Kou Shuurei se agotara antes de que entendiera la verdad acerca de lo que había perdido para siempre. Tanto para el emperador, como para esa chica. Incluso había pensado que cuando Riou la llevó ahí, era voluntad del cielo. Existía la posibilidad de que cuando ella muriera, “Bara-hime” aparecería, y Riou se volvería un idiota otra vez, pero si vivía, se convertiría en un valioso cuerpo para Ruka.
Pero Ruka tenía las manos ocupadas con otros asuntos. Tanto así que sólo hoy había tenido algo de tiempo libre. Sin embargo, ella no podía mover su cuerpo directamente, e inesperadamente había podido presenciar de cerca los ojos de la chica cuando se despertó –podía decirse. Ella había escuchado sus palabras, aunque fueran escasas.
Viendo a Ruka, que había aparecido frente a ella, esa chica había susurrado, derramando lágrimas, un solo deseo.
“…li” *(Ver nota)
Mira que preguntarle esto precisamente. Ella nunca pensó que deseara eso.
(…Sin embargo.)
Ella había vuelto y meditado, y cambió de opinión, aunque sólo un poco.
Quizás sería mejor intentar una o dos cosas.
La intención de Ruka de poseer el cuerpo de esa chica no había cambiado. Cuando ella entró en él, sólo un momento, lo comprendió. Ese cuerpo era el más ‘adecuado’. En todos el sentido de la palabra. Por cualquier medio, no podía ser preservado.
No obstante, existía un solo método por el cual esa chica podía “extender su vida”.
(¿Debería darle oportunidad de escoger…?)
Sin importar lo mucho que Riou investigara, al final, sólo había una forma de prolongar la vida de esa chica.
La opción que Ruka misma había tenido que elegir en el pasado.
-quizás Ruka también quería ver si esa chica la escogería o no.
Y, había algo más.
“…En verdad, que haya venido en este momento al clan Hyou. ¿Es simple coincidencia, o es el destino?”
Los labios de Ruka se relajaron divertidos. Ella la había alcanzado con sus manos. Había entrado a la fuerza en ella y la había despertado. Pronto sería tiempo de que ella despertara.
“Entonces, Kou Shuurei, preséntate en persona y reúnete conmigo. ¿Qué tanto has descubierto? ¿Y qué tanto sigues sin descubrir? Sea cual sea, cuando vengas a mi, será de mucha ayuda para mí.”


***
Fuente: http://yuzutea.net/log/2010/01/saiunkoku-book-15-chapter-4-22/

*Nota: Esta parte la dejé tal cual aparece en la traducción de Charmian porque no tengo idea de cómo traducirla, obviamente porque la palabra está incompleta. Además el discurso de Ruka no ayuda lo suficiente para sacar conclusiones, así que para mí sigue siendo un misterio XD.
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