sábado, 30 de abril de 2011

Fanfic "Relatos olvidados de los Archivos Imperiales" Relato 18 - Nieve en los Sauces

Título: "Relatos olvidados de los Archivos Imperiales"
("Forgotten works of the Imperial Archives")
Autora: AltheaSaDiablo
Traducido por Violet Raven y corregido por Sakura Suzumiya

Relato 18 - Nieve en los Sauces

Era como si una oscuridad absorbente se hubiese abierto a sus pies, expandiendo en un instante hacia horizontes que no existían en la celda en que estaba encerrado Kouyuu, consumiendo el mundo entero. Se tragaba todo, las caras y voces de sus amigos, las paredes, el techo e incluso la luz. Le arrebató todos sus sentidos por completo –él pensó estar cayendo, pero no estaba seguro, porque no sentía nada, no tenía nada a qué anclarse en este vacío.

Él cerró los ojos -¿los había cerrado? No podía distinguir si era así o no, y eso no marcaba la diferencia en la penetrante oscuridad que lo rodeaba. “Yo cerré los ojos. Creo haberlos cerrado, y los cerré.” Y entonces abrió los ojos de su memoria, para repasar su vida de nuevo.

“Sigue las aves, sigue las aves.”

Era más fácil decirlo que hacerlo. Kouyuu rechinó los dientes y se colgó a las enredaderas del puente, una sencilla cuerda trenzada que servía de puente colgante y que vibraba bajo sus pies. Se suponía que este era un viaje a través de sus recuerdos, pero definitivamente no recordaba haber cruzado un puente así. Al mirar hacia abajo y ver las nubes que flotaban debajo de sus pies –debía recordar haber pasado por un puente de este tipo, sin duda, pues la sensación de vértigo era inconfundible. Ya que su viaje parecía no tener rumbo fijo aparte de volver a la “consciencia”, entonces, ¿por qué tenía que atravesar un puente? ¿Quién demonios había decidido que esta era la forma más apropiada de llegar?

Uno de los pinzones chilló irritándolo, desde el otro lado del puente. Era la misma ave que le había hablado antes con la voz de Shuuei, llevándole a la memoria un sinfín de cosas que no quería recordar, sólo para molestarlo. Algo que no quería recordar, aunque no iba a admitirlo, y precisamente no frente a Shuuei. El no poder evadir a ese hombre ni siquiera en un coma inducido, lo ponía furioso.

En verdad, no había nada que tuviera más ganas de hacer que arrancarle las plumas al maldito pinzón y metérselas en su irritante y chillón pico. Con eso en mente, de pronto, el puente ya no le pareció tan malo. Fijó sus ojos en el ave, y marchó hacia ella deliberadamente, paso a paso. Sólo faltaban unos pasos más –uno más –y en el último, dio una zancada hacia el ave, pero ésta dio un salto por encima de sus dedos, dejando que él se tropezara en la nieve. Pero una mano con largos dedos lo atrapó por el hombro y le ayudó a equilibrarse hasta que se puso de pie otra vez. “Ten cuidado.”

“Gracias” dijo él, volviendo a meter sus heladas manos dentro de las mangas. Tal vez esto era sólo un recuerdo, pero era uno muy frío. Al echar un vistazo al invernal jardín que lo rodeaba, éste le pareció familiar dado que ése era el jardín cercano a la pensión donde se alojó por largo tiempo, estudiando tiempo extra en sus primeros días como oficial.

“¿Recuerdas el camino?” You Shuu le preguntó desde un lado suyo, y Kouyuu miró a su mentor por el rabillo del ojo. Pero no, él era la misma persona que tenía en su memoria, con el pelo de un solo color y recogido en alto, con un estilo de peinado más normal.

“No sé lo que quieres mostrarme”, dijo él, aunque sí lo sabía, pues recordaba esto.

“¿Estás seguro?” el otro hombre hizo a un lado una rama, y Kouyuu se agachó para pasar debajo. Del otro lado estaba el pequeño riachuelo que cruzaba el jardín, artísticamente decorado con una plataforma de bambú del otro lado. En la orilla cercana, con largas ramas barriendo la superficie, un sauce permanecía ensombrecido bajo una leve capa de nieve…

“Como suaves trazos del pincel sobre el blanco papel”, Kouyuu dijo, asombrado nuevamente por la sencilla y elegante belleza del escenario que se abría frente a sus ojos.

No fue una sorpresa cuando unos brazos lo rodearon, sin prisas, pero aún así él casi se tropieza. Él volteó más por instinto que por otra cosa, y saboreó de nueva cuenta la oportunidad de aprender algo nuevo –un gentil y magistral beso que duró más tiempo del que debió.

Cálidas manos sostenían sus muñecas, que luego se deslizaron a sus brazos, juntando los extremos de sus mangas. “¿Recuerdas lo que pasó después?”

“Así no fue como pasó”, protestó Kouyuu, y miró alrededor en busca de las aves. “Y hay alguien más, ahora-“

“Esto es sólo un recuerdo,” You Shuu le recordó, sonriendo con su singular y paciente sonrisa.



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Fuente:
http://www.fanfiction.net/s/3591153/18/Forgotten_Works_of_the_Imperial_Archives

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