jueves, 30 de julio de 2009

GAIDEN 4: "Suzuran no Saku Koro Ni" ("La estación en la que florece el lirio de los valles") Parte 1

Nota aclaratoria: El siguiente texto es una traducción al español hecha de su original en inglés. Para mayores referencias, consultar la fuente que se cita al final.

GAIDEN 4
Relato "Suzuran no Saku Koro Ni
"
("La estación en la que florece el lirio de los valles")
Publicada en Beans Vol. 9 (2007)
Posteado por keseranpasaran
Traducido por Violet Raven
(Parte 1)


Prólogo 1

La llamaban Suzuran* porque su belleza era de una perfección extraordinaria

Ella se incorporó de su cama y miró por la ventana con el pensamiento ausente. Más allá, los lirios de los valles se mecían tranquilamente al viento.

… Ella recordó la frase favorita de su padre.

‘Serás más feliz que nadie, tesoro.’

Sintiendo el viento vespertino colarse, ella tosió un poco. La frialdad del viento le decía que casi era hora de la visita de su hijo. Tal y como estaba planeado, ella podía escuchar la leve conmoción a la distancia.

Su delicada barbilla empezó a temblar un poco, pero no era a causa de la brisa vespertina.

‘Ahí viene Seien…’

Parecería imposible, pero ella podía escuchar los pasos de su hijo acercándose en ese momento, y su cara se puso incluso más pálida y ella se estremeció.

Al mismo tiempo que ostentaba la posición de segunda concubina, tenía muchas cosas que sobrepasaban sus cualidades, y su hijo era la más destacada de ellas.

Ella se embarazó justo después de la boda, y luego dio a luz al segundo príncipe. Cuando él creció, todos lo envidiaban por su belleza e inteligencia, y desde que era pequeño, la gente lo elogió por superar al primer príncipe. Todo eso no significaba más que una molestia para ella. Ella no pudo soportar los celos feroces de las otras mujeres. Ella le temía a la inteligencia de su hijo más que a nada.

‘No es culpa de Seien.’

Ella se repetía eso desesperadamente e intentaba tomarle cariño. Pero hasta eso alteraba sus nervios, ya de por sí sensibles.

Los pasos se detuvieron frente a la puerta.

Inconscientemente, ella apretó fuertemente sus cobijas.

El cristalino y hermoso rostro de su hijo apareció a través de la puerta abriéndose. Con sus delicadas y suaves facciones y una inteligente e impenetrable atmósfera semejante a una espada desenvainada, él tenía una frágil belleza parecida al delgado hielo típico de la niñez. Mirar a su hijo siempre le recordaba la fría silueta de su esposo, con quien tuvo una relación de una sola noche.

“¿Cómo te sientes, madre?”

Seien sonrió tranquilamente.

Su blanca garganta se ahogaba, y su voz no salía. Ella trató al menos de sonreír, pero no estaba segura de tener éxito.

Seien hablaba de cosas triviales como de costumbre; atendió a su madre, dio algunas instrucciones concernientes al mantenimiento de la villa, y se retiró.

Era una rutina que se repetía como el sol que sale del este y se pone en el oeste. Ella respiró libremente cuando Seien se marchó.

Amable y devoto hacia su madre, era el príncipe perfecto.

Pero ella sabía que la amabilidad mostrada por su hijo era apenas un engaño superficial. Al igual que el emperador no la amaba a ella en absoluto, tampoco amaba a su hijo.

El inteligente hijo se dio cuenta de que su madre podía ver a través de él, pero no dijo nada, ni cambió particularmente su actitud. Seien, quien luchaba diariamente en el palacio, tenía que darle la más alta prioridad a su débil madre, y reflexionar si amaba a madre o no era un tonto error. Pese a ello, él trataba de protegerla como su hijo. Incluso aunque eso no fuera amor, incluso aunque simplemente fuera por mínima obligación.

Era inevitable. Pero en ocasiones, ella despertaba enfadada, sintiendo una furia semejante a una tormenta. No sabía la razón. Era ella quien no pudo amar a su hijo en primer lugar. Así que no tenía derecho a enfadarse si él no la amaba. Para empezar, ¿cómo fue que las cosas resultaron así?

‘Serás más feliz que nadie, tesoro.’

Ella pensó en esas palabras muchas veces. Su padre seguía diciendo que no había una chica más feliz que ella. ¿Esto es la felicidad? ¿Soy feliz…?

… El tiempo pasó, y la primavera, temporada en que los lirios del valle florecían, había llegado.

Un día, ella se dio cuenta de que alguien la miraba. Un pequeño. No era su hijo.

“¿… Quién eres?”

“Soy… Ryuuki. ¿Cómo te sientes, segunda madrastra?

Por sus infantiles palabras y su dulce rostro, ella se dio cuenta en seguida. Él se parecía a la sexta concubina. Probablemente a causa de su carácter, la impresión que le dio fue de severidad, y ella había sido una arrogante ninfa digna de ser llamada la flor del harén.

“… Acabas de perder a tu madre. Es una desgracia.”

El príncipe bajo la mirada, y se acercó vacilando. Él sacó un lirio de los valles que estaba escondiendo detrás.

Ella sonrió desde el fondo de su corazón por primera vez en mucho tiempo.

“Gracias, tierno príncipe.”

El joven príncipe la miró asombrado. Era como si no esperara que ella aceptara la flor, o una sonrisa de él.

El príncipe miró hacia abajo, inquieto.

“… M… mi hermano Seien es muy amable y me enseña muchas cosas. Así que aunque sabía que estabas enferma, quería verte, madrastra.”

“¿…Seien?”

“Si. Él me dio una espada el otro día. Las espadas son llamadas Kanshou y Bakuya. Se las dieron a mi hermano, pero él me dio a Bakuya. Pero es demasiado pesada para que la sostenga…”

El hijo del que hablaba con los ojos brillantes era alguien a quien ella no conocía.

Ella sintió un dolor en el pecho y tosió. El príncipe se sobresaltó y dejó de hablar.

“Oh, yo… lo siento. Descansa por favor. Ya me voy.”

Él miró hacia abajo con un poco de duda.

“… No pude llorar cuando mi madre murió. No me sentí triste. No soy nada amable.”

No pudo evitarlo, ella pensó. Había escuchado que lo agredía, golpeaba y castigaba todos los días.

“… Pero, no sé por qué. Siento un frío en el pecho. Como si tuviera un agujero ahí. Me siento así cada vez que recuerdo a mi madre. Ahora ya no me golpea, pero siento que era mejor cuando ella estaba aquí.”

La amabas, ella murmuró en su mente. Ella miró el lirio blanco que estaba en su mano. Se preguntó si él sabía que ella era conocida como Lady Suzuran.

‘La envidio, después de todo.’

Esa mujer era joven, segura de sí misma y arrogante, e hizo todo lo que pudo para llamar la atención del emperador. Incluso le había dado un hijo tan dulce y gentil como él. Su propio hijo no sentiría nada si ella muriera.

“… No pude llorar por mi madre, pero creo que lloraría por mi hermano Seien y por ti… ¿Puedo venir aquí otra vez…?”

¿… Las cosas serían diferentes si tuviera un hijo como él? Ella cerró los ojos y sacudió la cabeza.

“… No. No puedes volver a venir. ¿Entiendes? Por favor no vuelvas a venir a esta villa otra vez.”

El príncipe se estremeció y su cara se descompuso. Pese a ello, él desesperadamente sonrió y asintió. Estaba acostumbrado al rechazo.

“… E-entiendo. No volveré a venir. Yo… te agradezco por aceptar la flor.”

Ella llevó afuera al pequeño príncipe que estaba tallándose los ojos cuando se fue, y ella miró abajo al lirio de los valles. Listo. Él no volvería por ahí otra vez.

Entonces, la temporada de lirios de los valles terminó, el verano pasó y llegó el otoño. Ocasionalmente recibía dibujos de lirios de los valles, hechos por el más joven de los príncipes. Ella los apreciaba mucho.

Y al comienzo del invierno…

‘Lady Suzuran, tu padre ha cometido traición. Por favor, ríndete.’

Ella fue arrastrada fuera de la cama por dos violentos hombres que irrumpieron en la villa, y fue toscamente atada. Ella no dijo nada. Tosió cansadamente una sola vez.

Ella no pronunció palabra cuando fue arrojada en prisión, metida en un carruaje como si fuera equipaje, y atacada por asesinos en la Provincia Sa. Estaba asustada, pero no intentó forcejear. En el último momento, cuando su cabeza estaba a punto de ser cortada, ella miró a su hijo.

Su hijo también la miró.

… No había mutuo entendimiento. Ella y su hijo no podían ser madre e hijo incluso en el último momento. Ni siquiera hicieron el intento de cerrar el abismo. Ella estaba contenta porque su vida estaba a punto de terminar. No tenía que seguir viviendo. Entonces se compadeció de su hijo por primera vez.

‘Mi pobre hijo…’

Su madre no lo amó, no lo protegió, y solo usaba una armadura de hielo, sin creer en nadie. Él luchó, contando únicamente consigo mismo, para borrar un camino sangriento. A sus escasos trece años, él había aprendido a sonreír irónicamente, y caminaba en medio de las mentiras de los adultos bajo la máscara de la sonrisa y la cortesía.

Él sólo podía tener una madre así, sólo podía convertirse en un hijo así.

Aún entonces, él intentó proteger a la madre a la que no amó, hasta el último momento. A pesar de que ocultaba su desdén, nunca dejó de visitarla, aún cuando era mentira, era amable con ella. Para un hijo con un orgullo tan grande, esa era la mejor concesión que podía tener hacia su débil madre.

Él habría tenido una vida diferente si no hubiera nacido de ella.

‘Pobre Seien…’

Ella no supo por qué, pero podía ver el cielo. El gris y nublado cielo. La nieve cayendo.

Ella estaba satisfecha. En el último momento, consiguió la “felicidad”. Pero seguramente en el futuro de Seien…

(Él se parece tanto a mí…)

… Ella no rezó por la felicidad de su hijo.

Porque pensó que al ser amada por aquél pequeño príncipe, él era más feliz que ella, quien no había sido amada por nadie.

Ella recordó momentáneamente a ese príncipe. La persistente danza de nieve se asemejaba a lirios del valle.

(¿Aquél príncipe llorará por mí?)

Es temporada de lirios del valle… ella pensó en el último momento, y su cabeza rodó por el suelo.

***

Prólogo 2

Los lirios de los valles estaban floreciendo.

El primer recuerdo que Seien tenía era el de su sollozante madre.

“¿Por qué?... Yo no deseaba nada de esto…”

Él pensó que las lágrimas derramadas en sus blancas manos eran hermosas, pero también parecían solitarias. Siempre llorando.

Él deseo poder hacer algo y se acercó a ella, entonces su madre se sobresaltó y se volteó. Mirando el rechazo y el miedo en sus ojos, él retiró su mano cuando estaba a punto de tocarla. Fue entonces que él se dio cuenta claramente que él estaba incluido en ‘aquello que no deseaba’.

Él debió sentirse triste.

Su madre lloraba todas las noches, y él siempre escuchó sus sollozos como un arrullo desde que nació. Así, él se rindió en silencio en vez de sentirse triste. La pena de su madre era así de intensa. Sabiendo que él era la causa de ello y que no cabía ni siquiera una mínima esperanza, lo único que podía hacer era comprender que no había nada que pudiera hacer. Así que silenciosamente aceptó el hecho de que su madre no amaba a su hijo.

Él enterró el dolor, la tristeza, la soledad y la desesperación en un lugar tan escondido que ni siquiera podía recordar dónde.

Los lirios de los valles se mecían al viento.

“Ella no era la clase de mujer que podía vivir en el harén.”

En el camino de regreso para visitar a su convaleciente madre, Seien se detuvo frente a las flores que brillaban tenuemente en la oscuridad.

Su madre no deseaba rivalizar en belleza dentro del harén, ni tampoco tenía el talento para hacerlo. Ella se casó como una chica ignorante, y seguía siéndolo.

Él pensó que había aceptado la debilidad de su madre desde entonces. Pero a veces no podía evitar sentirse irritado. La idea de que él tuviera la misma debilidad hacía que todo lo que él había construido empezara a lucir frágil. Él no podía aceptar eso.

‘Entonces no puedo vivir.’

Acababa de cumplir 12 y ya había matado decenas de asesinos con sus propias manos. Vivir aquí significaba eso. No estaba permitido tener ni una pizca de debilidad como la de su madre…

Entonces escuchó un llanto en alguna parte.

“¿… Un niño?”

Él frunció el ceño. ¿Por qué estaba oyendo llorar a un niño?

“¿… Hay alguien ahí?”

Él se adentró en la espesura del jardín. Adivinando dónde se encontraba, apartó los arbustos para descubrir un objeto increíblemente extraño.

‘¿… Qué es esto?’

Algo estaba tendido en el suelo con la cara hacia abajo. El rostro que miró a Seien era un mar de lágrimas, mocos y temblores. Sollozaba compulsivamente con una voz divertida. Mientras él lo miraba, la cara del niño se estampó en el suelo de agotamiento. Esto tomó por sorpresa a Seien. Parecía que no tenía la fuerza o energía suficiente para mantener la cabeza levantada.

Él adivinó que era uno de sus hermanos a decir por el lugar y su edad, pero a decir verdad, él olvidó su existencia hasta ese momento. Probablemente tenía un hermano más o menos de esa edad.

“… Ryuuki, ¿no es verdad?”

“¿Por qué estás llorando?”

Lloraba tanto que no le quedaban energías para voltear, pero miró a Seien desesperadamente. Aquellos ojos eran como enormes cristales. Era como si Seien pudiera evaporarse como humo sin su mirada.

Y lo que salió de entre sus sollozos fue…

“Estoy… estoy solo.”

Eran las palabras de un niño de tres años.

No estaba claro si sus recuerdos con su madre cruzaron la mente de Seien. Seien se acercó y levantó a su hermano.

“Ya veo.” Murmuró.

Seien aceptó esta excusa, resultado de sus horas de llanto cuando nadie vino por él.

--Esas palabras eran adecuadas.

“Entiendo. Ya no tienes que seguir llorando aquí solo. La próxima vez, ven a mi palacio.”

Seien no olvidó la alta temperatura del cuerpo colgado a su cuello, y la forma en que se enroscó y lloró como un animalito que acababa de encontrar su hogar. Él no supo cómo llamar a ese sentimiento que afloraba, sino hasta después de un rato.

“Yo soy tu segundo hermano mayor… Ryuuki.”

En ese entonces, Ryuuki tenía tres y Seien diez años.

Esto sucedió tres años antes del exilio de Seien y su madre a la Provincia Sa.

***

‘Capítulo 1

“¿Dijiste que el cuarto hijo de la familia Ran viene a Kiyou?”

Seien, quien acababa de ser detenido por su abuelo en uno de los corredores, alzó un poco las cejas ante la noticia.

“El cuarto hijo… es Ran Shuuei, ¿no es así?”

“La persona que los trillizos elijan para que Ran Shuuei le sirva, tendrá el apoyo de la familia Ran. Por consiguiente, eso decidirá al próximo emperador.”

Seien recordó las caras de los trillizos, quienes servían como oficiales de alto rango cuando no habían cumplido siquiera los 20 años. Era seguro que uno de los trillizos sería el siguiente jefe de familia. Si se ganaba la simpatía de uno de ellos, eso aseguraría su posición, pero a diferencia de las otras concubinas que aún no se daban por vencidas, Seien ya había desechado esa posibilidad.

‘Esos tres no son buenos.’

Ellos eran Ran hasta los huesos. Ya habían decidido su prioridad detrás de la elegante sonrisa. Era posible usarse mutuamente si compartían los mismos intereses, pero no una relación de confianza. Sería diferente si él tuviera la confianza de dominarlos sabiendo todo eso, pero él pensaba que sería demasiado peligroso tenerlos como ayudantes cercanos.

Pero él quería al apellido Ran.

Incluso si los tres mayores eran imposibles, el cuarto hijo podía ser manipulable… Sin saber lo que Seien tenía en mente, los ojos de su abuelo brillaron.

“Estoy seguro que se presentará primero contigo. Hasta ahora, los rumores dicen que hay una buena oportunidad de que la familia Ran te apoye.”

Una sonrisa inocente se dibujó en los labios de Seien. Él sabía que su abuelo quería que él heredara el trono. Pero…

‘Tendré que ser cuidadoso ahora.’

Probablemente era poco razonable esperar que su abuelo no tuviera semejante sueño ya que sus años estaban contados, y la reputación de Seien se estaba incrementando.

También contaba que su madre provenía de una familia que solía estar por debajo del clan Shi. Si tomaba en cuenta el estatus social de su madre, su posición era más alta que la del primer príncipe. Su abuelo estaba convencido de que Seien sería el próximo emperador, y esperaba que su familia fuera bien recibida de vuelta en el clan Shi.

‘Esto es ridículo.’

Él nunca quiso ser emperador. Pero era cierto que si no se convertía en emperador, sería eliminado. Sin saberlo, hizo demasiados enemigos y aliados. Incluso aunque Seien no quisiera el trono, aquellos que lo rodeaban, lo pondrían ahí. Si las cosas seguían así, la guerra era inevitable. Conseguir rápidamente el apoyo de la familia Ran, hacer que los tres hermanos de la familia Kou salieran de la Provincia Kou y organizar la ceremonia para hacerlos sus súbditos, aunque fuera superficial, era la única forma de evitar una guerra.

‘Los disturbios serían mínimos si el mayor de los príncipes se convertía en emperador, pero con esa madre…’

Inesperadamente, se topó con el primer príncipe, su hermano mayor, al otro lado del corredor. Su hermano notó a Seien y le envió una mirada de reproche y repentinamente se fue.

‘… Él cambió.’

Seien no odiaba a su hermano mayor.

Cuando era más joven, su hermano mayor era un chico con una sonrisa modesta. Siendo ambos casi de la misma edad, con frecuencia jugaban y estudiaban juntos. Pronto, la superioridad de Seien se hizo evidente, y la primera concubina los separó a la fuerza. Ella hablaba mal de Seien todos los días y seguía reprobando a su hijo, a quien veía inferior en comparación. Como resultado, la sonrisa se desvaneció del hermano mayor de Seien, y el afecto que sentía hacia su hermano menor se convirtió en odio y en un complejo de inferioridad. Las muchas virtudes que claramente tenía antes, desaparecieron sin dejar rastro.

El hermano mayor de Seien no era incompetente. Si no hubiera crecido como lo hizo, él hubiera sido un buen gobernante que habría guardado silencio y escuchado atentamente a los demás.

Seien era cauteloso para no hacer quedar mal a su hermano, pero su superioridad era inconfundible, y lo que es más, los maduros argumentos de Seien, que estaban más allá de su edad, en cambio, atrajeron la atención de la gente, elevando aún más su reputación. Todo esto afectó negativamente a su hermano mayor.

Seien dejó de pensar en ello dando un pequeño suspiro. Sonrió para sí mismo con desaprobación.

‘… No es característico de mí ser tan sentimental.’

Éste era simplemente el resultado de los mejores esfuerzos de Seien y su hermano para evitar ser destruidos. No era cuestión de qué estaba mal.

Después, Seien dejó a su abuelo y se dirigió hacia la residencia imperial para ver a Ryuuki.

La mujer alzó su delicada mano y golpeó a su hijo.

“¡No vengas a donde pueda verte!”

Las largas uñas de la mujer rasguñaron fácilmente la cara de Ryuuki. Ryuuki no lloró. Simplemente se enroscó y esperó a que la tormenta terminara.

Ella estrechó más sus ojos. Le enojaba que llorara, pero también le enojaba que no lo hiciera. El dar a luz a Ryuuki no le aseguró el amor del emperador, lo que era peor, se llevó su juventud y belleza. Para ella, su hijo no era más que una desgracia.

“¡Niño obstinado! ¡Ni siquiera lloras!”

Simplemente mirar a su hijo, quien era el origen de todo lo malo que le sucedía, la enfadaba. ‘Él es mi hijo, puedo hacer con él lo que me plazca.’ Impulsivamente, ella estaba a punto de golpear a Ryuuki con un pequeño jarrón.

“… Basta.”

Seien torció la mano e ella a tiempo, y la separó de Ryuuki. Sin siquiera mirar a la sexta concubina, Seien cargó a su tembloroso hermanito.

“Vamos, Ryuuki.”

“¡Espera! ¿Qué derecho tienes…”

Seien giró su cabeza lentamente hacia la concubina. Siendo sometida a esa fría mirada semejante al hielo, incluso la audaz concubina se tragó sus palabras.

“… Él es mi hermano. Debes haberte equivocado, pero entre Ryuuki, quien viene de una familia imperial, y tú, una concubina que solía ser una prostituta, tu estás en un rango más bajo. A menos de que cambies tu actitud, podrías terminar flotando en ese estanque.”

Ella sintió que un escalofrío le recorría la espalda. Sabía que el muchacho realmente era capaz de hacerlo.

Seien le dedicó una sonrisa encantadora.

“Si tienes problemas para cuidar tu belleza, no te pongas de mal humor. Si quieres, haré que te envíen los cosméticos de mi madre. Mi madre sigue siendo igual de bella incluso después de haberme tenido.”

Dejando a la concubina temblando ante su vivaz sarcasmo, Seien salió de ahí.

“… Ryuuki, ¿todavía no quieres mudarte a mi palacio?”

Seien repitió la pregunta que ya antes le había hecho en varias ocasiones, mientras curaba las heridas de Ryuuki.

Ryuuki bajó la mirada y sacudió su cabeza hacia ambos lados.

Seien suspiró. No importaba cuántas veces le pidiera que se mudara con él, Ryuuki no lo escuchaba. Él regresaría al palacio donde vivía su madre, independientemente de cuánto lo golpeara.

Probablemente eso era algo a lo que Seien había renunciado hace mucho tiempo. Ryuuki no podía renunciar a su madre, sin importar lo horrible que ella fuera.

Seien pensó en la sexta concubina y frunció el ceño.

‘Realmente ella no tiene remedio.’

La exquisita belleza y la alta cultura que poseía como una ex-cortesana que estaba calificada como la mejor de Kiyou, era admirable, pero si quería que los hombres se arrodillaran a su alrededor y la adularan, no debería haber venido al harén. Probablemente pensó que podía seducir fácilmente a su padre…

‘Qué tonta. ¿Por qué las mujeres son tan sentimentales, estúpidas y absurdas?’

A decir verdad, tratándose de belleza y cultura, su madre le llevaba mucha ventaja.

‘Bueno, ella es la que se adaptó al harén.’

Sólo entonces, Ryuuki lo miró inesperadamente.

“¿Cómo es tu madre?”

Sintiendo como si su hermano viera a través de él, Seien se sobresaltó. Ryuuki bajó la mirada, titubeando.

“¿Ella… es una madre amable?”

Por un momento, Seien no supo qué decir.

‘Amable… bueno…’

… Ella es débil. Pero no buscaba vorazmente la prosperidad y el amor como la madre de Ryuuki.

Cierto, ella renegaba acerca del nacimiento de Seien cuando estaba emocionalmente inestable. Pero acostumbraba ocultar sus pensamientos y hacer el esfuerzo por mantener una relación de madre e hijo, al menos superficialmente. Se esforzaba por sonreír cuando lo veía.

Era, efectivamente, una mujer increíblemente ordinaria. Incluso teniendo un carácter más débil que los demás, si hubiera tenido una vida ordinaria, habría sido bastante feliz, y ella misma era la clase de mujer que estaría contenta y satisfecha con una felicidad modesta.

Era simplemente que, en un lugar como el harén, la existencia de “una mujer ordinaria” no estaba permitida.

Si su padre no la hubiera enviado al harén, si Seien no hubiera nacido, ella habría tenido una humilde y pacífica vida. Era normal que su madre no pudiera amarlo. Sobre todo, siendo que ella seguía esforzándose, ella era mucho mejor que él, que ya había renunciado incluso a fingir. Así, Seien intentaba proteger a su madre lo mejor que podía.

“¿Hermano…?”

“Oh, lo siento… mi madre es… hermosa y amable.”

Seien volvió en sí y respondió lo que Ryuuki quería escuchar. Se diría que la debilidad de Seien era despreciar la amabilidad. Además, no era necesario desanimar las esperanzas de Ryuuki.

“La llaman Lady Suzuran.”

“¿Suzuran?”

“Si. En esta estación puedes… Oh, ahí, están floreciendo. ¿Puedes ver las flores blancas que parecen campanitas? Esa flor se llama ‘lirio de los valles’.”

Ryuuki bajó el escalón del corredor y con sus pequeños pies, corrió hacia donde florecían los lirios de los valles. Ryuuki miró entusiasmado y con cierta envidia cómo florecían agrupadas modestamente.

La sencilla flor lucía como un símbolo de bondad, comparada a su propia madre, quien era como una gran flor.

“Pero su salud es débil, y vive en un lugar cerca de aquí.”

Él no tenía que saber que había sido la sexta concubina, la madre de Ryuuki, quien la intimidó y la echó del harén.

“¿… Puedo verla?”

Seien le dirigió una sonrisa irónica. Seguro que ella era mejor que la madre de Ryuuki, pero seguía siendo un poco inestable emocionalmente. Probablemente, lo mejor sería esperar a que él creciera un poco más y conociera la situación, para no romper sus ilusiones. Su madre podría estar más estable para cuando Ryuuki creciera.

Él recordó a la sexta concubina, quien era la causante de la angustia de su madre y entrecerró los ojos fríamente.

‘Puede que haya menos concubinas para entonces.’

“Cuando crezcas un poco más, iremos juntos a verla. Podemos caminar por ahí.”

“Entonces, le llevaré esas flores.”

Seien parpadeó… ‘¿Flores?’ Él no recordaba haberle llevado flores alguna vez.

Ryuuki empezó a jugar con sus pelotas para malabares favoritas, mientras daba vistazos a los lirios de los valles.

Mirando jugar a su hermano, Seien sonrió. Eso lo hacía respirar tranquilo. Era una sonrisa relajada desde el fondo de su corazón que nunca nadie más conocería.

Seien no tenía que obligarse a sonreír cuando estaba con Ryuuki. Cuando Ryuuki reía, Seien recordaba cómo reír.

En medio de las mentiras y engaños, Seien podía permanecer al límite por Ryuuki.

De todas formas, en parte, era demasiado tarde para cambiar, y principalmente se debía a que Seien no había intentado cambiar.

Seien no podía decir que estaba solo a pesar de todo, y tampoco se sentía así. Él ya había olvidado cómo expresar sus sentimientos. No había sentido la necesidad de recordar cómo hacerlo. Aquello no sólo era innecesario para él, sino también representaba una carga. Estaba conciente de que había pasado el punto sin retorno…

Si perdía, sería eliminado.

Así, él podía compadecer a su hermano, pero no iba a dudar. Si se hubiera dado cuenta antes, habría sido diferente, pero ya era demasiado tarde. Su hermano mayor nunca volvería a ser el mismo, y tampoco se cerraría el abismo entre las concubinas. Seien sabía muy bien que el día en que sus caminos volvieran a cruzarse, nunca llegaría.

Él tenía que seguir adelante para sobrevivir.

“Hermano Seien…”

Él levantó la pelota para malabares que rodó hacia él y se la dio a Ryuuki, él le sonrió inocentemente.

Todos fueron devorados por los monstruos que vivían en el palacio imperial, y gradualmente enloquecieron. Su hermano mayor no era la excepción.

Sólo Ryuuki era normal.

‘¿Podrá Ryuuki quedarse así?’

Ese fue el deseo de Seien en ese momento.’

***

Capítulo 2

“¿Qué el cuarto hijo de la familia Ran viene a Kiyou?... Me lo dijiste ayer…”

“Oh, ¿en serio? Supongo que estaba impaciente.”

Cuando fue a visitar a su madre a la villa, su abuelo, quien resultó estar ahí, se lo dijo otra vez, y Seien empezó a sospechar.

‘… Hay algo raro.’

Estaba tan contento que parecía loco. Su abuelo solía ser cuidadoso y no decía ni hacía nada por descuido. Y tampoco estaba tan viejo para estar senil.

Incluso en la villa, alguien podría escucharlos. Mientras más aumentaban las expectativas de su abuelo, más se preocupaba Seien.

Seien cambió el tema hacia los lirios de los valles que había traído y obligó a poner fin al asunto de la familia Ran.

“Toma. Madre, pronto será verano, así que éstas serán las últimas que florecerán.”

Notando la sorpresa en su madre, Seien se sintió extremadamente avergonzado… Él siguió el ejemplo de Ryuuki, pero probablemente había sido demasiado repentino.

Pero para su sorpresa, su madre temerosamente tocó las flores que Seien arregló.

En seguida, casi inconcientemente, él peló un durazno y se lo dio a su madre, igual que como hacía con Ryuuki. Él aprendió este truco para su hermanito, quien seguido se veía forzado a saltarse las comidas.

Seien pensó en algo y se acercó al tocador, así que no pudo ver que su madre miraba el durazno en el plato con los ojos muy abiertos.

Sobre el tocador estaba un juego de cosméticos, que apenas habían sido usados. No había duda de por qué la llamaban Lady Suzuran. Su nítida, nívea y grácil belleza era tan exquisita aún a los ojos de su hijo, que ella no necesitaba ningún maquillaje que la cubriera en absoluto.

… A diferencia de la sexta concubina.

‘Bien, ¿cuál de estos será?’

Seien ocultó un frasco de maquillaje en su mano.

… La violencia de la sexta concubina se estaba volviendo más excesiva cada día. Ryuuki podía estar en peligro si no hacía nada.

Tenía que ocurrírsele un plan.

Después de pensar cuidadosamente, Seien regresó el frasco. En este momento, tenía que ir a otro sitio.

Cuando salió de ahí, su abuelo lo miró escéptico.

“¿Te vas temprano hoy?”

“Si. Voy a salir un rato.”

Seien fue a una tienda de baratijas en la ciudad. La sexta concubina tuvo uno de sus típicos berrinches y tiró al estanque las pelotas para malabares preferidas de Ryuuki. Ryuuki había estado deprimido desde entonces, así que Seien fue a conseguir las mismas pelotas durante su descanso.

‘… Son tan persistentes.’

Seien chasqueó su lengua bajo su capucha ante el grupo de matones que lo seguían aún después de haber comprado las pelotas. Confiaba en poder quitarlos de su camino, pero ellos lo seguían muy de cerca. Estaban muy bien organizados.

‘… Son muy competentes. ¿Para quién estarán trabajando?’

Sus movimientos parecían diferentes de aquellos pobres intentos de asesinos enviados en grupos, por las concubinas que disponían de ellos. ¿Quién utilizaría a una banda como esta…?

Seien entró en un callejón a propósito. No había nadie ahí, era suficientemente amplio y tenía muchos obstáculos útiles. Ése lugar sería perfecto si tenía que luchar en contra de varios a la vez.

Justo entonces, sucedió algo inesperado.

“¡Esperen! ¡Es de cobardes hacerle eso a UNA CHICA!”

Seien se quedó estupefacto a causa del chico que llegó repentinamente corriendo hacia ellos… ¿Quién es este niño?

Era un poco menor que Seien, su comportamiento denotaba una buena educación y tenía ese bonito acento típico de la Provincia Ran. Y una excepcional espada que era absurda para un niño.

Esto lo golpeó.

‘Oh… éste es el cuarto hijo de la familia Ran.’

Seien se ocultó más en su capucha.

… Veamos qué tan bueno es.

‘¿Cuánto durará?’

… En lo que él pensaba esto, el jovencito fue arrojado contra la pared y noqueado al instante.

“…”

Seien estaba a punto de salirse de sus casillas.

‘… Éste niño es total y completamente inútil…’

Por supuesto, no era débil. A simple vista, el estilo de luchar de los Shiba era práctico y muy eficiente. A su corta edad, era algo de lo cual podía enorgullecerse. Sin embargo, estaba muy por debajo del nivel requerido por Seien, y encima de todo…

‘… Es demasiado limpio.’

Tal vez no sabía luchar sucio y por eso retó a los asesinos a una pelea justa. A menos de que sus habilidades se igualaran a las del General Sou… ¿era estúpido o qué?

Él no esperaba que ganara, pero su forma de comportarse como “joven señor de una buena familia” no era nada comparado a los trillizos del demonio, y Seien sintió una tormenta de nieve que le aplastaba el cerebro… Hay un límite para ser inútil. Esto tenía que ser una broma.

Viendo que los asesinos estaban por acabar con él, Seien chasqueó la lengua. Habría problemas si dejaba que el cuarto hijo de la familia Ran muriera frente a sus ojos.

‘¡Preferiría acabar con él yo mismo!’

Él pateó el suelo con todo su enfado. Movió hacia abajo y hacia ambos lados su espada y tomó como oponentes a tres de los asesinos. Su espada se rompió en medio de la batalla, así que le arrebató al muchacho, que estaba mudo de sorpresa, su magnífica espada para seguir luchando. Los oponentes eran difíciles y supieron cuándo darse por vencidos. Ellos escaparon limpiamente y el grado de molestia de Seien se incrementó inevitablemente. Tenía que proteger al niño, pero ni siquiera pudo matar a uno de ellos. Pero por supuesto que ellos eran fuertes.

‘¿… Quién podría utilizar a matones como esos? Los asesinos con ese nivel de entrenamiento no…’

Él se dio cuenta con sobresalto. Había una familia que se especializaba en entrenar asesinos. Pero, no era posible…

‘¿Acaso esa familia ha entrado en acción…?’

Justo entonces, el chico, quien estaba mirando asombrado, hizo un comentario innecesario, firmando su sentencia.

“¿Por casualidad no eres una chica, sino un chico?”

La paciencia de Seien se agotó.

… Agradece que no te matara.

Seien tiró la espada justo frente a su cara con todas sus fuerzas. Podía felicitarlo por hacerlo enojar tanto. Seien lo miró ferozmente con los ojos llenos de absoluta desaprobación, luego le ladró en voz alta.

“… Piérdete.”

Esas fueron las primeras gloriosas palabras que Seien le escupió a Shuuei.

Después de que Shuuei vio que Seien se marchó furioso, escuchó surgir unas risas detrás de él.

“Después de todos los problemas por los que pasaste para venir a rescatarlo… qué príncipe tan prepotente.”

“Jin…”

Shuuei miró a su amigo de la infancia, quien apareció con indiferencia después de que todo terminó.

“Te dije que lo dejaras en paz, ¿no?”

“¡No podía! Es más, ¡¿por qué no viniste a ayudar en vez de estar simplemente mirando?! ¡Eres mi guardaespaldas después de todo!”

“Te carcajeaste diciendo que no necesitabas que te cuidara. Hasta tarareaste una canción, alardeando que cortarías a los enemigos con tu magnífica esgrima para rescatar a la bella princesa y así ganar su amor eterno… cha la cha cha cha… o algo así. Estás demasiado emocionado porque pronto verás a tus hermanos.”

“¡C-c-cierra la boca!”

Shuuei puso la espada atrás, y mostró su completa decepción.

“Maldición… no puedo creer que fuera un chico… ¿y qué pasa con esa horrible personalidad?”

Jin miró en la dirección en que la ‘princesa’ se había ido.

Tenía un poco de su propio estilo, pero esa esgrima…

‘Es muy bueno. Él debe ser el segundo príncipe.’

Y los movimientos distintivos de los asesinos. Él precisamente los había aprendido con la familia Shiba.

‘… No puede ser…’

“Bueno, Shuuei, es posible que te quedes en Kiyou para servir a uno de los príncipes, ¿cierto?”

“Si. Me dijeron que hiciera lo que quisiera. Así que, si alguno me agrada, me quedaré a servirle.”

“¿Si alguno te agrada…?”

Por alguna razón, Jin mostró una expresión petrificada. Shuuei se indignó.

“¿Qué? A ti no te gustaría servir a alguien que no aprecias, ¿o si?”

Jin guardó silencio y se llevó la mano a la frente. Trató de decir algo un par de veces, pero al final, se dio por vencido con una sonrisa burlona. La familia Shiba estaba para servir, la familia Ran estaba para ser obedecida. Quizás eso hacía la diferencia…

“Me temo que tú le jurarías lealtad a alguien porque te agrada.”

“¿Huh?”

Jin le dio un consejo a su amigo de la infancia.

“Escucha, Shuuei, no te confundas. Apreciar y jurar lealtad son dos cosas completamente diferentes.”

Entonces, Shuuei se rió sarcásticamente.

“¿Por qué me dices eso repentinamente y a la cara? No te pediré algo tan repugnante como jurarme lealtad. Sé que me aprecias. Soy un chico apuesto y con una agradable personalidad. Pero lo lamento. No puedo corresponder a tus sentimientos. Sigamos como amigos.”

Él perdió las ganas de explicarle. Su apariencia era engañosa, pero en realidad no lo era.

‘Un irresponsable y estúpido simplón.’

“Pronto cumplirás 10 años, ¿no? Deberías darte cuenta de que eres un amo imprudente. Aceptarlo es el comienzo.”

Ambos chicos no podían entenderse el uno al otro y empezaron una pelea con espadas, como siempre.

… Fue hasta mucho después cuando Shuuei entendió las palabras de Jin.


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* ”Suzuran” significa “Lirio de los Valles”

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